Madrid - La
nueva Ley de Tráfico y Seguridad Vial entrará
en vigor el próximo 20 de enero, después
de que ayer fuera publicada en el Boletín Oficial
del Estado (BOE) y aprobada de forma definitiva en
el Congreso de los Diputados el 29 de noviembre tras
ocho meses de tramitación parlamentaria.
Su debate en las Cortes supuso
una sustancial modificación del texto inicial
remitido por el Gobierno, que tuvo que presentarlo
otra vez en el Congreso porque un error en la votación
del PP lo devolvió al Ejecutivo .
La normativa introduce, ente otras novedades, un régimen
sancionador que incluye medidas reeducadoras, prohibe
el uso del teléfono móvil si no está
expresamente adaptado al vehículo y permite
que los niños mayores de siete años
viajen de "paquete" en las motocicletas.
La nueva Ley prohibe el uso del teléfono móvil
cuando se conduce y de otros medios de comunicación,
a no ser que estén perfectamente adaptados
al vehículo y no sea necesario el uso de las
manos ni de auriculares.
La ley regula el sistema de infracciones y califica
de muy graves la conducción bajo los efectos
del alcohol, no someterse a las pruebas de alcoholemia,
la conducción temeraria y sobrepasar en más
de un 50 por ciento la velocidad máxima autorizada,
siempre que ello suponga superar al menos en 30 kilómetros
por hora ese límite.
La circulación en sentido contrario al establecido,
las competiciones y carreras no autorizadas, el exceso
en más de un 50 por ciento en los tiempos de
conducción y el incumplimiento de los tiempo
de descanso establecidos para el transporte terrestre,
son otras infracciones consideradas como muy graves
en el texto.
En este catálogo de infracciones muy graves
se ha suprimido la omisión del deber de socorro
al tratarse de una conducta tipificada y sancionada
en el Código Penal.
La suspensión del permiso de conducir podrá
cumplirse de forma fraccionada y la cuantía
de la multa podrá reducirse hasta en un 30
por ciento por "pronto pago", así
como sustituir parte de la misma por medidas reeducadoras.
Acumular tres infracciones muy graves en dos años
supondrá la revocación del permiso de
conducir, a no ser que el conductor infractor se someta
a un curso de reciclaje en un centro autorizado y
acredite haberlo superado con aprovechamiento.
La ley prohibe además instalar en los vehículos
sistemas "anti-radar" para eludir la vigilancia
policial.
A partir de la entrada en vigor del nuevo texto, los
agentes podrán inmovilizar un vehículo
no sólo cuando supere los niveles de ruido
permitidos, sino también los de gases y humos.
El texto incluye una disposición en la que
obliga al Gobierno a regular, de acuerdo con la normativa
europea, la incorporación de elementos de seguridad
que hagan visible al conductor cuando tenga que parar
y salir del vehículo.
Muchas de estas novedades tendrán que ser reguladas
en los respectivos reglamentos que en los próximos
seis meses deberá elaborar la administración
central. EFE